Para casi todos los seres humanos del hoy es imprescindible el uso de las redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat y demás redes que revolucionaron hasta la manera de relacionarnos y de expresar nuestras opiniones, ideas, creencias, y hasta ubicación geográfica. Antes, la costumbre era estar en el anonimato, no avisarle a nadie con quien ni dónde estabas, ahora compartimos absolutamente todo de nuestras vidas, desde cómo nos sentimos hasta que nos comimos en el almuerzo.
Pongamos en contexto: eres una chica de dieci… veinti… (cinco) tres años en tu computadora, lo primero que haces por inercia es entrar en las redes sociales, en twitter para ver que está pasando en el mundo, desde cuál de las Kardashians se operó hasta algún conflicto político que es el pan de cada día, realizas tu respectiva ciber guarimba y te encaminas al Facebook y decides colocar un desahogo de alguna idea loca reprimida por un mal día, le dedicas un fragmento de canción a tu novio y reposteas algún vine cómico- irónico porque te crees hípster.
Si bien es cierto que estos sitios son para el disfrute personal, también se han convertido en un “toma y dame” donde la intolerancia, la falta de respeto y consideración por las demás personas deja mucho que desear, tanto así, que se inventó la palabra “ciberbullying” para poder definir el acoso que reciben algunos jóvenes por ser, pensar y hablar diferente a la MASA de personas que parecen ser producciones en serie.
Gracias a esas libertades que nos ofrece el internet, nació el personaje de cínico odioso, mejor conocido como \»hater\» que se encarga solo de hacer comentarios desconfiados y con esa pizca de maldad que se presta para que arme el mega conflicto, con ínfulas de superioridad.
Algunos colocan en el paredón de fusilamiento a otros por no pertenecer a su nivel cultural, social o económico, ¡Volvimos a Edad Media señores y esto tiene que acabar!, pero ¿Cómo se logra esto? puedo decirte el dicho que mi abuela siempre me decía cuando estaba pequeña y me la pasaba montada en un árbol de mamones “A palabras necias, oídos sordos” y si lo extrapolamos en una versión hightech de mi abuela, convertida en Taylor Swift sería “Los envidiosos van a envidiar, sacúdelo eso y ya”
Las nuevas ideas, opiniones, iniciativas tendrán seguidores y adversarios, debes aprender a utilizar la herramientas que ofrecen tus redes sociales, aprovecharlas con diplomacia e intentar construir nuevas fronteras del conocimiento y explote de la creatividad, no lo contrario, porque criticar sin basamentos habla peor del crítico que de la persona afectada.


